“El deseo de luz produce luz”,
Simone Weil
Quedarse en uno mismo
sentarse ante la mesa
que el silencio dispone.
Las manos limpias,
entregadas a lo que el agua
brinda.
Tomar el fruto de la tarde
y ser sin anhelar.
Vivir adentro,
despierto a todo en todo.
no querer ir a ningún otro
sitio
que aquel donde se está.
***
¿Será posible sembrar dos
veces el mismo fruto de esta siega?
***
Solamente un temblor
responde al canto del pardal
que sostiene la rama de la
higuera.
Solamente una sombra
habita el interior de la casa.
Veo cómo la tarde
ha construido los muros de la
noche.
El gorrión sube entonces a la
tapia
para volver sobre sí mismo,
para hacer de su canto
semilla nueva.