El sufrimiento
La vida aparte de ser bella,
maravillosa y extraordinaria, en ella existe el sufrimiento.
Nuestro núcleo duro es la
familia, aquí, nos formamos como personas, empezamos a amar. Y si tu padre o
madre están equivocados, los honras.
La sociedad puede ser cruel y egoísta;
puede ser fraudulenta, violenta y llena de secretismos. Sin embargo, en ella,
encontramos amigos y amigas de verdad, que piensan en nosotros y nos aman.
La vida merece ser vivida,
quizá unos mueran con pocos años, otros llegan a los cien. La vida es
pensamiento y sentimiento. Tenemos una guía con las Sagradas Escrituras.
El sufrimiento forja, el dolor
curte.
Un camino moral nos ayuda en
nuestro andar cristiano.
“La vida moral es la respuesta
del amor a las iniciativas del amor de Dios”
La mejor respuesta al
sufrimiento y al dolor es seguir a Cristo, nos acompaña y ayuda: “Yo soy el
camino, la verdad y la vida”, nos dice.
Quizá el mundo esté alegre y
nosotros estemos tristes, pero al final de los tiempos recobraremos una inmensa
alegría que nadie nos la arrebatará.
Muéveme, al fin, tu amor, y en
tal manera,
que, aunque no hubiera cielo,
yo te amara
y aunque no hubiera infierno,
te temiera.
La verdad es Jesucristo, la
encontramos en la Iglesia, España es creyente, por ello, no nos autodestruiremos.
A toda persona atea, a toda
persona que esté inmersa en el sufrimiento le diría que se fije en la gente
creyente, que tiene fe, en este caso hablamos de la religión cristiana. Hay
referentes cristianos que pueden guiarnos.
En el año 2025 Cáritas atendió
a más de dos millones de personas, curando las heridas de la pobreza y por lo
tanto sanando el sufrimiento.
Decía que somos pensamiento: “Dichoso
el corazón enamorado que en solo Dios ha puesto el pensamiento”, escribió
santa Teresa.
Lee mucho, nutre tu mente con
buenos libros, te ayudará en el camino de la vida, y no dudes de tener fe, no
tengas miedo, y que no te dé vergüenza creer en Dios.