viernes, 29 de mayo de 2026

El crimen en Nueva York

El Crimen en Nueva York

El crimen fue en Nueva York

te imagino generoso

te imagino llorando por el prójimo

te lloramos y te escuchamos,

te imagino sensible siendo un roble

te imagino robusto siendo tu alma de cristal

no amanece mientras me hablas

errabundo músico enamorado,

premoniciones de tu muerte

cual torero valiente ante el peligro

guerras de corazones fríos e intranquilos

sigues cantando a la paz y al amor.

John Lennon

déjame un lugar

John Lennon

allá en las estrellas.

Mar sereno y enamorado

luna en la noche embriagada

sol en el día de asueto y música

pájaro que cantas al alba,

tu muerte fue un crepúsculo triste

aunque no fue en vano

soldados enamorados te honramos

alzamos el vuelo escuchándote,

queremos libertad

queremos verdad

queremos fraternidad

queremos lo que tú imaginabas.

 John Lennon

déjame un lugar

John Lennon

allá en las estrellas.

 El crimen en Nueva York


lunes, 18 de mayo de 2026

Lo terrenal y celeste en el alma del poeta

 La Tierra y el Cielo de José Manuel Ramón (Ars Poética).

El poeta José Manuel Ramón nos ofrece lo que ha visto, lo que el poeta solo puede ver, quizás para nosotros sea una mirada inaugural, haciéndonos pensar en lo prístino, lo primerísimo o primero. En el sentir del poeta está muy vivo lo oriental. Se percibe un canto a Grecia, una de las madres de nuestra democracia, como a lo ancestral. (Icaros que el sol derrite su cera, como hablando de nuestra fragilidad humana). Su mirada llega a observar el cosmos. Leemos poemas bucólicos. José Manuel se hace muchas preguntas. Podría decirse que sus poemas son abstractos, sin embargo, no escapan al lector voraz o quien detenidamente los lee. La Tierra y el Cielo me ha hecho recordar la obra El Canto y la Ceniza de Anna Ajmatova y Marina Tsvetáieva por lo profano y sagrado del sufrimiento del poeta, que busca las puras aguas de la sabiduría. Lucha contra la secta de lo terrenal, esperanzado en la fraternidad celeste, sabiendo que el ser humano no es superficial, que en nosotros hay una espiritualidad profunda, como el poder del Chamán.

El poemario consta de tres secciones. No he leído algo tan original por la forma de cómo están escritos los poemas, sin embargo, podría pensar en el libro Ansiada del aire de Fernando Pastor – Mata.

Versos de mirada esperanzada: “Como vosotros fuimos largo tiempo/ mas no temáis oscuridad alguna:/ Vive de nuevo quien los ojos cierra”

Versos de difícil composición, de un lenguaje muy elaborado: “¡que un ente/ guarezca espíritus animales/ en humanizados recintos/ y que irrigue milenios/ la noche profunda.”/ ”…así ellos/ como (nos)/ otros en holocausto oscura/ transparencia”.

“una bronca/ ventisca reajusta paisajes/ con tal intensidad que hiere la mirada”

“¿dónde/ la potestad del amor/ atemperado luna/ ciones?”

Me ha hecho pensar e imagino la mente de nuestro poeta José Manuel pensando en el prehistórico cielo vivo en nosotros, viviendo el anhelo insatisfecho en lo terrenal y la oscuridad más profunda sin querer vacilar o asustarse, iniciando así su diálogo con nosotros.

Es curioso cómo en la soledad el alma del poeta y el lector conectan mediante un libro, pensando en la distancia física o generaciones venideras. O la seducción del verdadero artista ante su obra excelente.

A José Manuel Ramón le debo haber podido publicar en Empireuma, junto a Zeron, Ada y Piñeiro, a pesar de ser yo de diferente generación y más joven.

El poemario está prologado por Miguel Veyrat.


lunes, 11 de mayo de 2026

En la espesura de la selva observando

 

En la espesura de lo invisible de Javier Puig (Ars Poética, 2026).

El poemario de nuestro poeta Javier Puig consta de seis apartados. Abre con una cita de Carlos Pujol: “El poeta está para ver lo que no se ve…” Para el poeta Javier el paso del tiempo es inexorable, pretende encontrarse, entre el pesimismo y el optimismo, se siente. Una pregunta se hace: ¿quién fue el joven de ayer o quién soy yo ahora? La duda de ser o no ser.  

Sentenciosos versos ante el vaivén de la vida: “la expresión luminosa/ el decible recodo que mereciese/ una voz para otros días/ la construcción de un sentir indeleble…”

“El libro o la música me ayudaban/ a retornar los caminos que hacía míos.”

“…Vulnerable templanza…”

“Me sentía incluido/ en el remanso de un sueño/ en la levedad de una vida temprana/ en el difícil amparo/ de un tiempo por conocer…”

“¿El poeta que ve más allá, sufrirá más?”, me hace preguntar, debido a la sensibilidad o hipersensibilidad del creador. Nuestro bardo es como si se encontrara en la espesura de la selva observando.

Se nos presenta en sus versos como tímido; sin embargo, un tímido aguerrido, que se hace preguntas sinceras.

Poemas que trasmiten paz, al estilo de Eloy Sánchez Rosillo. Hay un canto a lo bucólico o a la naturaleza, como los antiguos. Con decoro nos habla del amor. Encontramos un ligero misticismo. Los poemas son sutiles, haciendo recordar a José Luis Zerón Huguet.

Versos ante un mundo baldío y fértil: “Albergas el aire de una paz/ que no es en ti la huella de lo sabido/ sino búsqueda de lo encontrado…”

“Sobrevuelo mi tierna pequeñez de entonces/ y me adentro en el resplandor/ de las almas acariciadas…”

“Nos buscábamos en el hambre/ de nuestros corazones.”

El poeta Javier es sabio, aunque se haga preguntas, precisamente debido a la sabiduría se interroga. Contiene el poemario acertados títulos de poemas.

Javier Puig se confiesa, y al parecer por la confusión de la vida siente ser varios yos. ¿Todos somos diferentes cuando atendemos a distintas personas?

Nuestro poeta, como buen artista, es solidario. Es una sorpresa el poemario.

“Yo amo las palabras luminosas/ la rigurosa invención/ de tantas sutilezas”.



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