A Asunción Martínez
Tu alma desnuda habla de verdad,
acompaña tu cariño,
tu ser da calor
en el momento de frío,
rubia coqueta, elegante señora,
disfruto de tu compañía
en la inmensidad del mar,
en el desierto te recuerdo, te evoco
escucho tus palabras bellas,
blanca paloma,
profundo sentimiento,
alegras la tristeza,
rompes el silencio con tu sonrisa,
mujer llena de albura,
atento a tu sabiduría;
reduces mi ignorancia,
veterana apuesta y aguerrida,
te imagino en los años ochenta
volando alto y fluyendo libre,
que nada ni nadie te arrebate tu libertad,
mañana en un día soleado
tomaremos un café, fumando unos cigarrillos
y la alegría nadie nos la arrebatará,
siempre nos quedará mañana,
para hablar de nuestras cosas
con nuestros corazones henchidos.

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