domingo, 20 de septiembre de 2026

El perdón de los pecados

El perdón de los pecados

¿Hay personas que han dejado de pecar hasta el final de sus días?

“Sólo Dios perdona los pecados (cf Mc 2,7). Porque Jesús es el Hijo de Dios, dice de sí mismo: "El Hijo del hombre tiene poder de perdonar los pecados en la tierra" (Mc 2,10) y ejerce ese poder divino: "Tus pecados están perdonados" (Mc 2,5; Lc 7,48). Más aún, en virtud de su autoridad divina, Jesús confiere este poder a los hombres (cf Jn 20,21-23) para que lo ejerzan en su nombre.”

¿Hay personas que han dejado de pecar hasta el final de sus días?

¿Hubo personas que dejaron de pecar hasta el día de su muerte?

Sería un buen objetivo, convertirse, arrepentirse y dejar de pecar toda una vida. Decir No al pecado.

Sí, debemos ser justos, sin embargo, no deberíamos tropezar de nuevo con el pecado.

Además, Jesucristo lo dice claro y resulta fácil: ama a Dios sobre todas las cosas, con todo tu ser…; y al prójimo como a ti mismo.

Dudo que una persona enamorada, que ame a Dios, al prójimo y a sí mismo, vaya por la vida equivocándose, viviendo con sus miserias, errando, pecando, más bien será todo lo contrario, vivirá con bondad, vigilante, pensando en Dios el día entero, orando a Dios, pensando en los demás y dedicarse un tiempo en tercer y último lugar.

Cristo nos insta a ser perfectos como Dios, nuestro Padre, es perfecto.  

Todos nosotros nos vemos ante el altar y nos acordamos del hermano que sin querer le hemos hecho daño, le hemos herido; y, por consiguiente, estamos tristes.

¿Y la gran alegría que se festeja en el cielo por cada pecador que se arrepiente?

Creo que en esta sociedad actual, atea, más que creyente, si decidiéramos vivir sin pecar, contemplar más a la divinidad, pensar que la vida es sagrada, que ocurren milagros todos los días, y dejar atrás las injustas banalizaciones, relatividades e injustos nihilismos, las personas vivirían con menos temores, ansiedad y depresión.

“Cristo quiso que toda su Iglesia, tanto en su oración como en su vida y su obra, fuera el signo y el instrumento del perdón y de la reconciliación que nos adquirió al precio de su sangre. Sin embargo, confió el ejercicio del poder de absolución al ministerio apostólico, que está encargado del "ministerio de la reconciliación" (2 Co 5,18). El apóstol es enviado "en nombre de Cristo", y "es Dios mismo" quien, a través de él, exhorta y suplica: "Dejaos reconciliar con Dios" (2 Co 5,20).”


martes, 8 de septiembre de 2026

El reino de los cielos

El reino de los cielos

Proviene de Jesucristo el advenimiento del reino de los cielos, el ethos que nos acerca al reino de Dios y la fe como senda para la salvación.

“Porque será tales las tribulaciones de aquellos días, cuales no se han visto desde que Dios creó el mundo hasta el presente, ni se verán”. (Mc 13, 19).

El reino de los cielos nace de la premisa del ardor guerrero del hombre joven y lleno de fervor religioso queriendo luchar en una revolución de las fuerzas del bien contra las fuerzas del mal, queriendo arrebatar por siempre la diabólica cizaña del inocente trigo. El joven soldado al estilo de las Cruzadas se imagina vencedor, queriendo arrasar con todo mal terreno, pero un día se da cuenta que la dulce arrogancia y la inocente soberbia ha de dar paso a la humildad, a la mansedumbre, a caminar por la senda angosta. La decisión es dejar la espada. No más muertes y manos manchadas de sangre. El resultado es abandonarse en Jesucristo y elegir el amor, aunque tengas que poner la otra mejilla o amar al enemigo. ¿Hace bien un político negociar la paz con terroristas para evitar asesinatos de gente inocente? ¿Puede un Estado acabar con todo terrorista? Un asunto muy delicado. El reino de los cielos, en definitiva, es el fruto de humillarse y vivir enamorado esperando el banquete celeste. Lo terrenal se lo lleva el viento; no es duradero, es un peregrinar hacía lo eterno, donde el joven soldado hallará la definitiva paz.

No estaba en sus cabales decía de Cristo su familia y Él advertía que su familia es la que cumple la Palabra de Dios. ¿Qué llegó a significar esta situación? Respuesta de un gran asceta; incluso superior a un gran asceta.  

Los publicanos, pecadores y prostitutas llevaban la delantera de los sumos sacerdotes, porque eran sencillos y le creyeron.

El reino de los cielos aquí en la tierra es un estado mental, al decir Cristo que con Él se cumplían las Sagradas Escrituras, significa que en nuestra vida, generación tras generación, la gente creyente, vivimos el reino de Dios en nuestro interior, que será pleno en los altos cielos.  

“En vedad os digo que hay aquí algunos que no han de morir antes que vean al Hijo del hombre aparecer en su reino”. (Mt 16, 28)

“Bienaventurados los pobres, porque de ellos es el reino de los cielos”.

Solo el misterio de la fe comprende la palabra de Jesucristo, es algo sobrenatural, y la razón no llega a comprender totalmente.  

No están lejos del reino de los cielos: Sócrates, Buda y Confucio. No está lejos del reino de los cielos; más bien cerca, aquel que da de comer y beber al necesitado; aquel que ama a Dios y al prójimo. 


 

Amistad, fe y amor

Amistad, fe y amor Dios ama más que los hombres y Dios perdona más que los hombres. La amistad prístina es la de Dios, antes de la crea...