Abrazar el vuelo de Ada
Soriano. Editorial Garúa (2026)
Nuestra poeta Ada Soriano
no quiere rebelarse contra Dios, desea que sea compasivo, ante la dura perdida
de su padre y su hermano. “Calles y jardines/ celebraban la primavera”. La
vida sigue después de lo trágico. De sus manos se escapa la vida del ser
querido y el azul del cielo y del mar se destiñe. Ada se hace preguntas por la
injusticia que vive. “Ha partido con crujido de hoja seca”. “Duele
abrazar el vuelo/ esa partida/ ese abandono”. “Duele porque arraiga el
desarraigo”. Versos atravesados por el dolor. Implora a la luna por la
pérdida de sus seres queridos, en una noche amarga, ilumina en medio de la
oscuridad a la poeta. Quiere que el tiempo no desdeñe lo importante en su vida,
que busque (y ella encuentre) a su padre y hermano, doloroso peso del paso del
tiempo y sus consecuencias.
A continuación, escribo unos
cuantos versos de un poemario excelente y excelso:
“…Quise entender el lenguaje
del árbol/ a cierta distancia..” “¿Qué de la permanencia del árbol?”. Un
grito de aullido desesperado ante lo fatal e injusto que no podemos controlar.
La inolvidable mecedora de Ada
aparece en sus versos.
“…Las palabras oclusivas…/
anulaban mi pasión de adolescente…”
Ante la tozudez de la vida y
sus vicisitudes duda del encuentro eterno por la dolorosa pérdida y la injusta
ausencia de trago amargo. Debido al sufrimiento vital, ¿será cierto el
pesimismo ante una probable despedida por poco tiempo o no, sino en el fuero
interno de la poeta anhela y quiere que sea verdad y posible el reencuentro?
“…Mi carne de gacela me
consumía/ ese vuelo hacía ti…”
El poemario es una constante
pregunta. Se aprecia lo bucólico y el erotismo.
“…Solo un artista se bate en
duelo/ con el horizonte…”
La poeta Ada detesta la
vanidad, deseando naturalidad.
“…Pues es mi única fe la
poesía…”, “…Porque es el aliento de tu voz/ lo que me alienta…”
El tormento del paso del
tiempo que no cesa. Los poemas son un canto debido al sufrimiento vivido,
buscando lo esperanzado.
“…Que el ardor del mediodía
fecunde/ los humedales con esperma de ángel…”
“…porque el duelo no es un
trámite/ sino un rememorar…”
Así se despide nuestra poeta Ada
Soriano sanándose con la poesía.
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