viernes, 11 de septiembre de 2020

Maternidad

 

Maternidad

 

Ana se quedó embarazada. Sabía que nada más producirse la concepción había vida en su útero, pensaba que el embrión era una vida. Se iba a poner gorda bellamente, emitiendo un haz de luz. Llegaría el tiempo de lactancia, emanando leche del color de la lana para su hijo. Tendrían que darle permiso de maternidad a ella y paternidad a ti. Ana pensaba que era algo milagroso, sabía que sucedía en la naturaleza, pero, con su embarazo se creaba un alma de mano de Dios. Encarnaría un cuerpo con todos sus órganos: el corazón, los pulmones, el cerebro, brazos, piernas, tronco… Después del desprendimiento está milagrosamente vuestro hijo en el regazo de Ana. Para vosotros dos era algo mágico.

 

Francisco José Blas Sánchez 

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